
En otros artículos ya hemos hablando de aquello que caracteriza a las pieles conocidas como “grasas”: la acumulación de sebo en su superficie. Esta grasitud obstruye los poros y estimula su dilatación, así como también posibilita infecciones localizadas que generan granos y puntos negros. Es clave, teniendo este tipo de piel, adoptar una buena rutina de limpieza, que nos ayude a que la piel respire. Además de desmaquillarnos a diario y aplicarnos un tónico indicado para nuestra condición, podemos recurrir un par de veces por semana a alguna mascarilla que nos de algo de ayuda
Limpieza de la piel
No hay comentarios:
Publicar un comentario